Madrid/São Paulo (Día 1)
Miércoles, 9 de diciembre de 2009 | Sin clasificar
Llegar de viaje a las 6 de la mañana a cualquier lugar es un acto criminal, se mire como se mire. Después de 12 horas de avión se supone que algo duermes, pero la verdad es que llegas hecho un guiñapo, entre sudoroso y congelado, y con la espalda pulverizada.
No obstante, vista la fama del otro ritmo de los brasileños, llegar a São Paulo a las 5 de la mañana hora local ha sido toda una bendición; mostradores recién abiertos, ninguna cola y todo buenas caras. Claro que, considerando que he salido del avión quemando rueda, he llegado el primero a todas partes, y no descarto que ahora mismo en la aduana haya un alegre altercado.
De este primer día de viaje, dos anécdotas para empezar. La primera es que, como de costumbre, he visto algo poco corriente en Barajas. Unas veces han sido dos viejas pelando una naranja con un navajote pasado el control de seguridad de la Guardia Civil; otra me he cuzado con una compañía de cabaret compuesta íntegramente por travestis, vestid@s de faena con lentejuelas y todo; y hoy me ha tocado presenciar una manifestación de pasajeros de Air Comet con destino La Habana. Al parecer Air Comet está pasando ciertas dificultades, y no se les ocurre otra cosa que organizar un vuelo regular al país con más folloneros por kilometro cuadrado. Consignas, cánticos, y hasta algún artista que rebuscaba cartones para hacer una pancarta. Tras dos o tres rondas por la terminal 1, se han presentado unos cuantos guardias civiles (con boina en lugar de tricornio, ¡qué decepción!) y han repartido algo de calma.
El resto del viaje hasta São Paulo ha transcurrido sin incidentes. Las butacas de TAM no son demasiado espaciosas en turista, pero el sistema de entretenimiento a bordo funciona muy bien (con Video on Demand de verdad) y la comida ha sido muy correcta. Como de costumbre en las aerolíneas no españolas, el vino era auténticamente infumable, pero no hay que pedir peras al olmo.
Ahora veremos qué tal el vuelo de conexión a Natal. He tenido suertecilla y me ha tocado un buen asiento, pero me han hablado muy mal de los vuelos internos de Brasil, así que habrá que ver. Lo cierto es que ya le va haciendo falta una ducha y un paseito por la playa.
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