Cosas que no te dicen al hacer un máster

Miércoles, 3 de Septiembre de 2008 | General

Cinco de mis amigos y conocidos -que a primera vista parecen pocos pero luego resultan ser un montón- están haciendo o han finalizado recientemente un MBA como yo. Otros tantos están haciendo programas de posgrado en sus especialidades como masters o doctorados.

Mi experiencia personal se centra en haber terminado de una sola pieza un MBA internacional en La Salle. Tras haber escuchado algunos comentarios sobre las vivencias de cada quién en sus respectivas maestrías, me gustaría compartir algunas conclusiones a las que he llegado.

Cada programa de máster es el mejor en su categoría. Si uno hace un pequeño estudio comparativo entre escuelas de negocio, todas tienen el mejor programa disponible, cuentan con los mejores profesionales que el dinero pueda comprar y tienen el mejor prestigio dentro de un sector determinado. Casi todas las escuelas están apadrinadas por una institución importante, ya sea una universidad de renombre o una gran corporación. Todas cuentan con una bolsa de trabajo espectacular, y prácticamente tienen que disparar dardos tranquilizantes a los headhunters que se agolpan en los actos de graduación para hacer ofertas laborales con muchos ceros a los recién graduados.

La realidad es que cada escuela de negocios tiene un valor añadido diferente. En el caso concreto de La Salle me gustó que los valores percibidos coincidían casi al 100% con los valores transmitidos. Es importante que el mensaje que transmita el reclutador/comercial sea congruente, y conseguir hablar con un miembro del profesorado (si es el director de programa, mejor que mejor).

Busca un programa que te motive. Hacer un MBA es muy bonito, en serio. A pesar de todos los problemas personales y laborales que me ha acarreado este último año y medio lo repetiría. No hagas un MBA por el papel; hay otros másters igual de interesantes y que te aportarán algo que el MBA no te dará.

Dicen que las tres principales motivaciones para hacer un MBA son el título, los conocimientos y el networking. Contando con que soy consultor independiente desde que tengo uso de razón (donde un título de MBA vale bien poco), que soy empresario desde el 2000 (lo que me da algo de conocimiento aunque sea a la fuerza) y que gracias a Sergio tengo 3.700 contactos en Xing, mis motivaciones eran algo diferentes…

En mi caso particular lo que más me motivó fue la curiosidad por ver cuánto de lo aprendido como empresario estaba bien y cuánto estaba equivocado, conocer la experiencia de otros profesionales y, ya en el plano algo más prosaico, vivir la experiencia de un stage en los EE.UU. (mi máster incluía un mes de formación en una universidad americana)

Un máster son un montón de horas, tanto dentro como fuera de clase. No, en serio, es una cantidad indecente de tiempo, mucho más del que pueda imaginar. En mi caso se trataba de un MBA Full Time con unas 12 horas de clase a la semana durante 18 meses, más un montón de trabajos, lecturas y exámenes, más un proyecto final (Business Plan) del tamaño de una guía de teléfonos. Desafortunadamente este programa ya no existe, y se ha convertido en un mero Executive MBA, pasando de 1200 horas a unas 300 más o menos.

Un máster representa un montón de sacrificios. La cruda realidad es que cualquier programa se hace largo, especialmente si estás trabajando. Una hora metida en el máster es una hora sacada de tu vida personal. Los amigos y especialmente la pareja se resienten mucho de la falta de atención. Si tienes un deporte favorito prepárate para que se convierta en un deporte que añoras. Si perdiste peso prepárate a recuperarlo y luego perderlo y luego recuperarlo y luego perderlo… No estoy diciendo que un máster vaya a quemar tu vida personal y tu salud, pero es algo a tener en cuenta y a considerar cuando se planifica una inversión en esfuerzo tan grande.

La moral durante la travesía sufre altibajos. Lo cierto es que esto sí nos lo dijeron al principio, aunque como una confidencia. Y, aunque parezca mentira, nuestro grupúsculo de treintones estaba tan motivado que no nos preparamos adecuadamente para los momentos bajos donde la siguiente duna parece igual que la anterior.

Consulta el promedio de edad de tu programa de máster. Aunque todas las experiencias son enriquecedoras, sí es cierto que la edad es un grado en la comunicación interpersonal. En un grupo con el que vas a pasar muchas horas, y con quien seguro te tocará compartir trabajos y presentaciones, es conveniente tener las mayores facilidades de comunicación y contextualización.

Hay profesores buenos y malos. Incluso hay profesores con días buenos y días malos. Otro de los puntos en los que más hacen hincapié las escuelas de negocios es la calidad de sus profesores. Son profesionales independientes, expertos en cada una de las materias y que viven en contacto con las materias que imparten día a día. Pero también tienen hipoteca, divorcios, empleados, jefes, manías y depresiones. Un buen profesor se mide por su habilidad para transmitir conocimientos y para conectar con su alumnado. Algunos profesionales son muy buenos conectado con sus subordinados pero se arrugan ante una audiencia de alumnos ansiosos por aprender.

La comprensión y la paciencia son las mejores armas para sacarle petróleo a un profesor tímido o inexperto. Generalmente los profesores son seleccionados por sus conocimientos y experiencias; si no saben o no pueden transmitirlas un empujoncito les ayudará y les dará ánimos. Al final se trata de rentabilizar la inversión en tiempo y dinero que estamos realizando, aprovechando al máximo cada uno de los minutos de clase.

Eventualmente te tocará trabajar con todos tus compañeros. Conforme nos hacemos mayores encontramos más excusas para ser prejuiciosos. Al empezar el curso siempre hay primeras impresones que nos llevan a juntarnos más con unas personas que con otras. Sin necesidad de ser un gran relaciones públicas es una buena idea tratar de explorar los puntos fuertes de cada compañero para tener preparado un plan de acción cuando llegue el momento de realizar un trabajo juntos.

Analiza las cargas de trabajo. Una de las frases que más oirás en un MBA es “no llego, no llego, no me da la vida”. Bien es cierto que el MBAi de La Salle es bastante duro en cuanto a carga lectiva (de hecho es de los más duros que he visto), pero en general siempre hay un punto donde se te va el tiempo. Es imposible planificar de forma eficaz con un grupo heterogéneo de gente que está trabajando y tiene una vida privada, pero al menos analiza el tiempo y esfuerzo para cada tarea y repártelo generosamente. Una planificación estricta y exhaustiva para los trabajos en grupo no servirá de nada.

Y, por último, una de las grandes perlas de filosofía del compañero Unai, no te crees expectativas, márcate objetivos. Honestamente es algo que repite mucho este gran compañero vasco, filósofo e informático (por ese órden). Entrar con la mente abierta a toda las experiencias (incluso las negativas) es la mejor forma de amortizar la inversión personal que supone un MBA.

Espero que todos estos comentarios os sirvan a la hora de emprender un proyecto tan bonito. Quedo a la espera de vuestros comentarios.

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